El Metaverso es el futuro que Zuckerberg quiere para Internet y te contamos qué es
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El Metaverso es el futuro que Zuckerberg quiere para Internet y te contamos qué es

Puede que el comentario no tenga que ver de forma directa con nuestros queridos videojuegos, pero es difícil no echar un vistazo al estado actual del internet de las cosas sin evitar preguntarse cómo hemos llegado a la situación actual, y qué nos depara el futuro en un mundo en el que las NFT dominan los mercados de valores volátiles, algoritmos prometen poner en jaque el control de contenidos, y en el que Mark Zuckerberg nos habla de Metaversos de internet.

"Meta quiere ser la antesala a una nueva forma de vivir Internet, pero tiene muchos obstáculos que superar"

Y es que el pasado 28 de octubre, en el contexto de la Facebook Connect, el creador de Facebook protagonizaba el anuncio de que su empresa y todos los servicios asociados a ella se cambiarían el nombre a Meta, cambiando por completo su marca y abandonando Facebook. Bajo el paraguas de dicho nombre entran Facebook, Instagram, WhatsApp, e incluso Oculus, en un esfuerzo por asociar el término Meta con el concepto del mencionado Metaverso. El verdadero protagonista de una presentación de más de una hora y treinta minutos.

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Debido a lo draconiano de la propuesta y a su relación con la realidad virtual, tanto de la mano de la mencionada Oculus, como por la propia aplicación del concepto de Zuckerberg, hemos decidido dar un salto y hablaros de qué es eso del Metaverso de Facebook, qué es Meta y qué significa para Internet en el futuro próximo. Os invitamos a acompañarnos.

El Metaverso: Entre la ciencia ficción y el futuro de Internet

Antes de profundizar más en el texto, creo que es de recibo concretar qué es eso del Metaverso del que nos habla Zuckerberg, y por qué existe tal interés en él desde la antigua Facebook. Cuando hablamos de Metaverso, lo hacemos haciendo referencia a la idea de crear un mundo virtual al más puro estilo videojueguístico en el que interaccionar con otras personas dentro de él y con el propio espacio, preferiblemente mediante la vía de la realidad virtual. Una suerte de Matrix descafeinado en el que "hacer vida" como lo haríamos en el mundo físico.

"Hay que pensar en el Metaverso como en una nueva plataforma de consumo de contenido, como pudiera serlo YouTube en su momento, con la interacción como punto fuerte"

Este concepto no es nuevo, ni mucho menos es sólo atribuible a la antigua Facebook. Fuera de la ciencia ficción de la que parece rescatado, la creación de un Metaverso lleva años rondando las mesas de propuestas de varios gigantes de la tecnología, y son muchas las marcas que quieren que nos dirijamos a ese mundo inmaterial esculpido a medida. Facebook (Meta a partir de ahora en el texto) sólo ha dado los primeros pasos reales para materializar dicha propuesta.

El incipiente interés en torno a este Metaverso por parte de los grandes nombres de la economía privada mundial, como no podía ser de otro modo, es crear un espacio en el que comercializar productos sea más directo e implique menos gastos, mientras se crean nuevos servicios en torno a él. Un toma-y-daca en el que las empresas ganan las facilidades mencionadas, y los usuarios obtienen una experiencia unificada del internet de las cosas.

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Por supuesto, las implicaciones de este Metaverso para los usuarios son muchas, especialmente a nivel de privacidad y libertad de uso, razón por la cual Zuckerberg, como representante del faro para esta idea que será Meta, habló de la idea de crear este espacio en torno a los principios de innovación responsable; una información que tranquiliza a medias, dado el historial de la antigua Facebook en casos como el de los Facebook Papers. Dar un voto de confianza o no, como siempre, dependerá de nosotros, los usuarios.

Para los jugadores el concepto de Metaverso no es nada nuevo

Por supuesto, habrá muchos de nuestros lectores a los que estas palabras de mundos virtuales e interacciones asimétricas les resultará familiar. Y es que la propuesta de Zuckerberg está fuertemente vinculada a las mismas ideas que fomentaron la creación de títulos como Second Life e incluso éxitos como Roblox ya han planteado, pero con un enfoque similar a lo que Sony Planteó con PlayStation Home o Epic Games está haciendo actualmente con Fortnite.

El ejemplo de Fortnite es especialmente interesante porque, si bien el gancho tras el juego de Epic Games es su faceta Battle Royale, la forma en la que Epic ha conseguido aunar en un producto cerrado una mezcla tan fuerte de IP de diferente índole, propuesta de ocio distintivas, monetización directa no disruptiva, y espacios promocionales integrados en la experiencia, sin llegar a perder su identidad visual, es todo un hito. Un caso que estoy seguro de que desde Meta están estudiando con ahínco.

Claro que, en el caso del Metaverso, no estamos hablando de un videojuego, sino de un entorno gamificado en el que interaccionar con otras personas y contenidos; una distinción desde la que es fácil tender puentes con propuestas como la del mencionado Second Life o, en una línea más moderna, a espacios como VR Chat. Este último podría ser un buen ejemplo de lo que Zuckerberg plantea a nivel de interacción interpersonal dentro de su Metaverso, aunque la opción quede restringida al uso de hardware para realidad virtual (RV).

Esta conjunción entre gamificación y expansión comercial de un espacio virtual es clave para el hipotético éxito del Metaverso que propone Meta, y los videojuegos son el medio que, hasta el momento, más y mejor han explorado las ideas que persiguen los de Massachusetts en la elaboración de este mundo aún inexistente.

Mi visión sobre el Metaverso en la era de Internet actual

La idea del Metaverso es una que, en palabras de Mark Zuckerberg, aspira a cambiar la relación que tenemos con Internet, tanto a nivel de comunicación, como de interacción y consumo.

"El futuro que Meta plantea para las relaciones sociales en Internet me parecen un paso innecesario hacia una dirección extraña"

Son palabras potentes para un futuro que aún se antoja lejano, sin embargo, si echamos la vista atrás, esto mismo es algo que ya consiguió hace Facebook allá por la primera década del presente siglo. Sin duda, si hay una persona con el saber hacer necesario para conectar con el público global, ese es Zuckerberg y, sin embargo, no puedo entusiasmarme con su visión para el futuro de Internet.

Y es que mi problema, más allá de la simpatía que pueda tenerle o no a las empresas megalíticas que apuestan por la propuesta, es que de todo lo que promete este Metaverso, su mar de posibilidades, lo único que hemos visto en realidad durante la hora y media del Facebook Connect ha sido un avatar moviéndose por un entorno 3D de aspecto insulso, y meetings multitudinarios con dichos avatares; dos cosas que, primeramente, no creo que nadie necesite, y que además podemos resolver actualmente con facilidad a través del propio Internet.

Al final del día, lo que queda del Metaverso, para mí, son un puñado de promesas que, si bien creo que pueden llegar a cumplir, no sé si quiero que me las hagan en primer lugar. No necesitamos el Metaverso en mi humilde opinión, y que se nos presente como la segunda llegada de Internet al mundo no es santo de mi devoción. Como con todo, sólo el tiempo podrá decirme si me equivoco.

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