Sin GTA 3, la legendaria saga de Rockstar no sería lo que es hoy, pero ¿qué hizo tan especial al juego que lo cambió todo?
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Sin GTA 3, la legendaria saga de Rockstar no sería lo que es hoy, pero ¿qué hizo tan especial al juego que lo cambió todo?

Cuando pensamos en sagas con gran poder dentro de la industria del videojuego, es difícil que entre los nombres citados no salte Grand Theft Auto a colación. La serie de videojuegos creada por los hermanos Houser, junto a la inestimable aportación de David Jones, no sólo sigue siendo uno de los grandes nombres del videojuego, sino que, a través de su popularidad e impacto, ha ayudado a definir el estilo de los videojuegos de mundo abierto, uno de los más importantes en la actualidad.

Sin embargo, la imagen que tenemos cuando pensamos en GTA no es necesariamente la misma imagen que siempre ha tenido la saga. Esa aventura semiabierta con ínfulas cinematográficas, y un estilo de juego que mezcla la conducción con la acción tiene un punto del que emerge. Y dicho punto es la tercera entrega numerada de la saga: Grand Theft Auto III.

GTA III se lanzó al mercado hace nada menos que veinte años, unos cumplidos hace relativamente poco. Con el lanzamiento de GTA Trilogy para conmemorar el 24 aniversario de la saga creemos que es un buen momento para traer a colación qué hizo grande a uno de los títulos más ambiciosos de su tiempo, así como por qué lo hemos dejado muy atrás.

Un legado construido sobre unos bloques sólidos

Si bien hablamos de GTA III como el primer Grand Theft Auto moderno, a nivel mecánico o innovativo, el título se inspira muy fuertemente en las dos obras que lo precedieron, dos que ya fueron provocativas en la época por su propuesta.

Para la llegada de GTA III la saga ya tenía instaurado elementos tan reconocibles como la del protagonista antihéroe, las localizaciones urbanas, el uso de vehículos como principal vía de transporte, e incluso la fácilmente identificable mecánica de Wanted que tanto ha caracterizado las persecuciones de la saga.

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Liberty City era uno de los mayores entorno en 3D abiertos del momento.

El cambio que trajo GTA III a la saga va por otros lares, unos mucho más obvios, a los que todos los títulos de finales de los 90s y principios de los 00s tuvieron que hacer frente: el salto a las tres dimensiones que despedía la anticuada cámara que tenían los anteriores GTA.

La Liberty City de GTA III es el primer entorno abierto en tres dimensiones de la saga, un entorno que fue construido como una versión más cinematográfica de la vista aérea que había caracterizado a la saga hasta el momento; una nueva perspectiva que acercaba la saga a las ideas que ya había presentado Driver (1999) en conducción, o títulos como Ocarina of Time (1999) en cuanto a exploración abierta unos años antes. Todo ello con el poder del hardware de inicios de los 2000 como apoyo incondicional.

Esta dimensión adicional abrió las puertas a una nueva forma de expresar la   gracia del título. La historia de GTA III está lejos de lo bombástico de los actuales, pero fue una importante actualización de la clásica historieta entre líneas a una historia contada de una forma más elaborada. Los NPC tenían ahora más peso, e interacciones entre ellos, se daban situaciones y escenas directamente sacadas del cine de gánsteres y, en general, se nos presentaba la historia de Claude (el nombre del protagonista) con un ritmo y un gusto que era inexistente en entregas anteriores.

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Claude es un personaje frío, agresivo, y algo chulesco. Lo que estaba de moda entre los antihéroes de la época.

Hasta el propio modo en el que interaccionábamos con el mundo se había actualizado. Las animaciones caricaturescas tomaron las vidas de los NPC que aparecían en pantalla, y hasta Claude mostraba cierta personalidad (y agresividad) a través de ellas.

Se habían cimentado de forma definitiva las nuevas bases de la saga: una historia de crímenes con inspiración cinéfila en un entorno tridimensional con amplia libertad de acción.

Mucho camino aún por recorrer

Por supuesto, ser el pionero en una saga tan longeva como GTA tiene sus consecuencias. Las novedades traídas por GTA III son notorias, pero muchas de ellas tendrían que esperar a la salida de GTA: Vice City (su sucesor) para ser verdaderamente exploradas.

"Aún con su impacto e importancia. Es difícil jugar a GTA III hoy sin la nostalgia de por medio"

Primeramente, aunque la aparición de las cinemáticas de corte fílmico son una seña de la saga que se estrenó en este título, la historia seguía siendo relativamente genérica, con poco aliciente para completarse más allá de sus propias recompensas. Algo a lo que la figura de Claude no contribuye en demasía por su mudez durante toda la extensión del título. Un apartado que cambiaría en entregas subsecuentes, dándonos en el futuro cercano personajes con tanta personalidad propia como CJ de San Andreas, Nico en GTA IV, o Lee en Chinatown Wars.

Otro de los apartados que mejor han evolucionado en la saga es la variedad de actividades fuera de las misiones principales y secundarias. La Liberty City que se nos presenta en GTA III, si bien con un tamaño importante y unos landmarks llamativos y bien definidos, tiene poco que hacer fuera de explorar si no hacemos misiones. Algunos recolectables y un par de eventos aleatorios es todo lo que podemos esperar; aunque es indudable que la sensación de libertad, dadas las herramientas ofrecidas, que tan bien le ha hecho a la saga ya estaban bien vigentes.

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A la izquierda el guion de GTA III, a la derecha del de GTA IV. Imagen de Rockstar.

Está claro que la mayoría de estos problemas son achacables al momento y a la tecnología existente durante su lanzamiento. A mis ojos, el precio a pagar por ser un título "revolucionario" (aunque hablemos de dentro de una saga) para su época, y un mal menor teniendo en cuenta cómo ha resuelto estos problemas Rockstar en entregas posteriores.

Un capítulo importante que es mejor recordar

GTA III fue un título revolucionario en su momento por la libertad que ofrecía a los jugadores en su entorno tridimensional, y por la clara ambición que permearía en los títulos posteriores de Grand Theft Auto. Sólo por ello, merece todo el respecto que podamos darle a uno de los títulos de referencia de un año en el que tuvo que medirse con titanes como Silent Hill 2 o Metal Gear Solid: Sons of Liberty. Pero también es indudable que es un título que hemos superado, por mucho, en la actualidad.

Con un gameplay sólido en su base, pero con una clara falta de ajuste en momentos puntuales de la historia, algunos fallos de equilibrio flagrantes (aún tengo pesadillas con el respawn…) y una historia algo sencilla, jugar GTA III actualmente, sin la nostalgia producida por haber vivido el auténtico fenómeno que fue, es algo difícil de recomendar.

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Aún con todo, a unos días del lanzamiento de la GTA Trilogy en el momento en el que escribo estas líneas, es tal vez el mejor momento en 20 años para regresar a un clásico que, como con muchos de los títulos que entran dentro de esta categoría, tenemos que admirar por lo que consiguieron en su momento, y dejar pasar algunos errores si los jugamos hoy día.

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