Los nuevos índices de actividad de Halo Infinite son angustiosos, y el shooter de Xbox no tendrá otra oportunidad de remontar pronto

Los nuevos índices de actividad de Halo Infinite son angustiosos, y el shooter de Xbox no tendrá otra oportunidad de remontar pronto
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Tras seis largos meses de espera, finalmente 343 Industries dio el pistoletazo de salida a la segunda temporada de Halo Infinite, bautizada como Lone Wolves. Sabiendo que los fans estaban sedientos de contenidos nuevos, cualquiera diría que la actividad del juego iba a despuntar este mes. Pero una vez comprobamos los números, vemos que no ha sido el caso: atendiendo a Steam Charts, el juego de acción espacial se conforma con una dosis de sesiones nuevas comparativamente minúscula. ¿Qué ha pasado ahí?

Antes de nada, matices. Es importante anotar que la plataforma de Valve no representa el 100% de la comunidad de Halo Infinite. El servicio de suscripción Game Pass, sin ir más lejos, es una puerta de entrada crucial para una buena parte de la población del juego tanto en PC como en Xbox. De hecho, las cosas pintan mejor en las consolas de Microsoft: a lo largo del último fin de semana, contrastando con las observaciones del periodista Paul Tassi de Forbes, los Spartans han ganado pulso hasta colocarse solo por debajo de titanes como Fortnite, GTA V o el reciente bombazo de Elden Ring.

La situación de Halo Infinite es de lo más particular, no se puede considerar un "juego muerto" porque aún suscita interés en Xbox y la mayoría de listas de emparejamiento se mantienen relativamente activas; pero tampoco parece lógico tildar de éxito a un lanzamiento que ha llamado a menos jugadores de los que perdió el mes anterior. Una de cal, por una de arena. Con una media de 6000 jugadores conectados desde Steam a lo largo de los últimos 30 días, más bien diríamos que el juego camina por la senda del peligro en términos de actividad —y eso es algo que personalmente asociaría a la posibilidad de que la franquicia haya pasado o esté en proceso de pasar a ser un nicho.

Lone Wolves y su battle royale experimental

Junto con las recompensas cosméticas del pase de temporada y los ajustes de balance (algunos un tanto frustrantes), el principal reclamo de la temporada 2 de Halo Infinite es el modo Last Spartan Standing (LSS) fuertemente inspirado en la dinámica del género battle royale. A grandes rasgos, hablamos de partidas de atrición —esto es, cada jugador tiene una cantidad limitada de reapariciones— con la progresión de un juego de armas. Es decir, cada jugador empieza con un arsenal modesto pero que va mejorando a medida que acumula puntos de experiencia. Ocasionalmente, también es posible conseguir potenciadores temporales o granadas de las cápsulas que aparecen en el nuevo mapa de BTB: Breaker. Dicho de otro modo, no hablamos de un escenario enorme. Tampoco de muertes definitivas, ni de colas para dúos o escuadras; es un modo tradicional adaptado a las tendencias.

Entre los devotos de Halo existían quienes decían que esta entrega "no sobreviviría" sin un modo BR, pues es el barco al que se han subido prácticamente todos los shooters desde la revolución de PUBG en 2017. Aunque esto no es lo que muchos tenían en mente, sino algo intermedio entre modos tradicionales y tendencias, queda claro que no es ningún punto de inflexión para el juego en términos de actividad. Sea por falta de profundidad, o porque llega tarde; que es otro de los aspectos más preocupantes del asunto. Lo normal en la industria es que casi todos los juegos (y con especial atención a los que se presentan como un servicio) traten de exprimir a tope sus primeras semanas de vida con contenidos y actualizaciones. La última aventura del Jefe Maestro, sin embargo, se ha tomado medio año en presentar su primer gran lote de novedades más allá de pequeños cambios en las listas de juego o eventos temáticos.

Halo Infinite (343 Industries)

La siguiente temporada no llegará hasta el otoño

Tuvo un volumen de nuevos mapas y modos inferior al de Halo 3 (2007). Incluso en estos momentos, hablamos de una temporada de otros seis meses que desembocará con la versión beta del modo Forge —el querido editor de mapas de la franquicia— o el cooperativo de una campaña que pocos no habrán terminado aún. Indudablemente, esa falta de novedades habrá tenido cierto impacto en el número de fieles que mantienen los servidores, pero creo que en realidad 343 Industries se enfrenta a una realidad bastante cruda: Halo se está volviendo (o se ha vuelto) un juego de nicho. Uno con un público bastante respetable, todo hay que decirlo, pero limitado a fin de cuentas. Mientras los jugadores existentes discuten en foros y redes sobre cómo la rata de Halo 3 ahora se puede usar como arma gracias a las herramientas de mods oficiales, otros probablemente formen equipo en Fortnite disfrazados de Dr. Strange para celebrar el estreno de la última película de Marvel. Las comparativas hablan por sí mismas, pero ojo, el objetivo no es criticar: es observar.

Sus responsables parecen tener eso en cuenta, si recordamos que plantearon esta entrega como un "reinicio espiritual" de la franquicia —no necesitas saber gran cosa de las aventuras anteriores para seguir la historia, es bastante fundacional y autosuficiente; mientras la serie de TV de Halo recluta nuevos adeptos en paralelo. Que el pseudo-BR de Halo Infinite no haya atraído a las masas no significa que el juego tenga poco interés. Al contrario, se necesita una gran fuerza de sugestión para sobrevivir a una temporada floja y si alguien es capaz de lograrlo, es este juego. 343 Industries tiene entre manos un título que de alguna manera ha logrado preservar esa jugabilidad que le convierte en el rey de la acción basada en sandbox, es la forma de mantenerlo lo que me hace levantar la ceja. Si lo que tienes entre manos es un nicho de jugadores fieles, ¿qué menos que entender lo que quieren, y dárselo?

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