Análisis del Razer Kishi v2, un referente para jugar a Diablo Immortal sobre la marcha, pero que arrastra carencias conocidas
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Análisis del Razer Kishi v2, un referente para jugar a Diablo Immortal sobre la marcha, pero que arrastra carencias conocidas

En los últimos años, la línea entre los móviles y los ordenadores se ha ido desdibujando, y esa es una tendencia que parece no ir a cambiar. Nuestros teléfonos cada vez son más potentes y están entrando en el mundo del gaming menos casual. Con un mercado cada vez más abierto y ambicioso, es normal que también estemos en una época muy productiva para los creadores de periféricos

Razer, una de las empresas más conocidas en la escena del panorama, ha querido salirse un poco de su línea de teclados y ratones, área en el que son más conocidos, para zambullirse en el mercado de los móviles. Tras una primera incursión con sus mandos Kishi, hoy tenemos con nosotros la segunda versión este controlador para teléfono.

Siguiendo un poco la estela de la Switch, el Razer Kishi v2 es un conjunto de mandos que se adapta a tu teléfono conectándose a través del puerto USB C de tu móvil Android (o Lightning en caso de iOS). Como cabría esperar, no tiene soporte para micro USB, siendo un accesorio pensado para teléfonos relativamente modernos.

A nivel de consrucción, el periférico se siente bien en las manos. No es excesivamente rígido, pero entiendo que eso es algo que tiene que ver con su formato portátil y ligero, y nunca ha llegado a molestarme. En este aspecto, el equilibrio está concebido para ser ideal, y consigue resultados ideales. Su peso es muy, muy ligero, y no te va a molestar ni en la mochila, ni cuando lo estés usando con tu teléfono. La construcción de plástico (con acabado arrugado en el área donde descansan tus palmas para una sujeción efectiva) es buena, con un tacto que no se siente barato, reforzando su aspecto prémium. Por otro lado, si hablamos de su ergonomía, es una de las apuestas más conseguidas que he probado dentro de este formato, siendo cómodo para sesiones largas sin ningún problema.

En cuanto a sus botones, los cuatro principales tienen una trayectoria muy, muy corta, acabando en un mecanismo microswitches que, en un principio, igual no es para todo el mundo, pero que asegura una respuesta casi instantánea de tus inputs junto con poco esfuerzo a la hora de realizar tareas repetitivas. Quizás es la cruceta donde tendría más pegas: siendo relativamente grande, pero también con un diseño poco fino, algunas de las pulsaciones parecen carecer de impacto. Esto no es algo especialmente importante, pero sí que me chocó en primera instancia y tardé un poco en acostumbrarme. Tras unas pocas partidas, eso sí, me acostumbré perfectamente y dejé de notarlo.

Otro aspecto reseñable del mando son sus gatillos analógicos. Lejos de ser un  mero botón, como pasa con los Joy-Con de Switch, estos ofrecen una buena trayectoria de activación y se sienten francamente muy bien, algo que siempre es de agradecer. Junto a ellos además tienes una serie de botones programables con funciones como compartir multimedia, los cuales puedes personalizar ´facilmente desde la aplicación de Razer Nexus.

Razer Kishi V2

Por otro lado, sus sticks son de gran calidad, recordando a los de los Joy-Con de Switch (aunque invocar este nombre pueda tener connotaciones negativas para quienes hemos lidiado con el famoso drifting). No son excesivamente grandes y se sienten muy bien en su trayectoria y movimientos, algo crucial con este tipo de mandos. En general, me parece que son un elemento en el que Razer ha puesto mucho esmero y el resultado merece la pena.

La gran pega que le puedo poner viene de la mano de su puerto USB-C integrado. No me malinterpretes, es una manera genial de no perder la posibilidad de cargar tu dispositivo mientras juegas, pero tiene una gran pega: no permite el uso de adaptadores para auriculares con cable. Sé que los que todavía nos apegamos a este conector por encima de los cascos bluetooth cada vez somos más minoría, pero es una bajona ver esta exclusión. Para más inri, esto es algo que ya había sido criticado en la primera versión del periférico.

En cuanto a compatibilidad, la verdad es que estoy muy contento con el Kishi V2. Todos los juegos que he probado que soportan mandos han funcionado perfectamente, habiendo sobre todo probado Diablo Immortal en mi móvil (un Xiaomi Mi 11 Lite). También es perfectamente compatible con servicios de juego en la nube, como xCloud o Stadia, ampliando muchísimo su potencial como accesorio de gaming.

En general, es una opción bastante atractiva, eso sí, si te lo puedes permitir. Con un PVP de 119,99 euros, se aleja del precio que tienen sus principales competidores (y del de liquidación que posee su versión anterior, aunque esto sea algo temporal). En general, es una apuesta segura, con mucho que ofrecer si este es el tipo de periférico que usas a diario, y puede convertirse en un imprescindible para tus viajes.

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