No hay muchos juegos de terror tan originales como Iron Lung: así es explorar Marte desde un claustrofóbico submarino
Terror

No hay muchos juegos de terror tan originales como Iron Lung: así es explorar Marte desde un claustrofóbico submarino

Cuando mi jefe me ofreció hablar sobre Iron Lung, ni me lo pensé. No sabía nada del juego excepto que venía de la mano de David Szymanski, el creador de uno de los shooters en primera persona de corte retro más guays que he probado en años: Dusk. Si a eso le sumamos que es un juego de terror, tenía todo lo necesario para ser de mi interés.

Entré de lleno al juego sin saber absolutamente nada más allá de que su premisa era de terror y la verdad es que, desde el primer minuto, en el que me enteré de cómo iba la cosa, me quedé maravillado con su oferta. Ojo, no es para el público general, sino para amantes de un terror muy específico que estén buscando una experiencia completamente diferente.

Pero, ¿qué tiene de especial Iron Lung? Pues verás, a primera vista, lo más característico es que toda la acción tiene lugar en una sola habitación. En concreto, estás dentro de un submarino sin ventanas que vas a tener que navegar prácticamente a ciegas. Ayudándote de un mapa (en el que ´´unicamente ves las coordenadas de tus objetivos, no tu posición actual) y un sonar para no chocarte, tu objetivo va a ser dirigirte hacia puntos de interés en el mapa y hacer fotos con la cámara de tu nave.

Esto puede sonar medianamente interesante sin contexto, pero es la razón por la cual estás haciendo esto lo que eleva el juego y lo que le da el toque de terror que lo define. Eres un convicto en un futuro alternativo autoritario que busca reducir su sentencia a través de una tarea singular: viajar a la luna para explorar uno de sus varios lagos de sangre. Hay algo allí, no sabes muy bien el qué, pero vas a tener que buscarlo y fotografiarlo en la más completa de las oscuridades.

Es un juego desconcertante y tremendamente opresivo. Casi no tienes espacio para moverte en tu cabina, siendo esto solo necesario para ir de los mandos a la cámara y de la cámara a los mandos. En tu prisión de hierro subacuática, nada que no sea vital para la misión existe. Estás condenado a la soledad, condenado a moverte a ciegas en un ambiente inhóspito, condenado a hacer tu tarea rodeado de lo que sea que esté ahí fuera. Y créeme, quien o que te esté observando no se molesta en ocultar su presencia.

Además de eso, tu cámara, el eje central de tu investigación, nunca te va a dar imágenes supernítidas, haciendo que sientas que, aunque estás haciendo las fotos que te dirán lo que hay ahí abajo, nunca estás del todo seguro de qué es lo que estás viendo en concreto. Estás ejecutando una tarea potencialmente mortal en las peores condiciones imaginables impuestas sobre ti por gente a la que no le importa tu bienestar. Y tú, pese a todo eso, solo quieres sobrevivir.

Iron Lung

Iron Lung es pura presión, paranoia e impersonalidad. No solo no sabes exactamente lo que hay a tu alrededor, sino que tu manera de navegar es a través de lo que te digan fuentes terceras, y eso no hace más que aislarte aún más. ¿Te vas a chocar contra algo? No lo ves, pero el sonar te avisa de ello. ¿Tienes que ir hasta X punto a hacer una foto? No sabes dónde estás, pero el medidor de coordenadas te lo dices para que luego lo calcules tú usando tu mapa. Todo el juego está hecho para que te sientas desconectado y apartado de una misión de la cual depende tu mismísima vida.

Si a esta personalidad le sumas el minimalismo y su gloriosa ambientación, te quedas con un juego que, pese a ser muy experimental, puede hacer las delicias de aquellos que lleven tiempo buscando un juego de terror que sea más que sustos. Además, su cortísima duración, de alrededor de una hora, hace que, además, la novedad nunca se agote del todo, manteniéndolo fresco y apasionante de principio a fin. Es, desde luego, un título verdaderamente único.

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