Company of Heroes 3 es tan bueno que roza la perfección, pero como pecero, me cuesta recomendarlo

Acabo de volver del frente. He pasado días, semanas en una trinchera sucia, llena de cadáveres y muchas balas lloviendo sobre mi cabeza. Sí, puede que me haya pasado de dramático, pero es que la experiencia que he tenido con Company of Heroes 3 es una de vivirla; tan dichosamente épica y electrizante que me ha costado separarme del monitor incluso para escribir las líneas de este análisis. Y es que —no puedo decir "contra todo pronóstico"—, Relic Entertainment ha llegado a rozar la perfección. Aunque casi como ese profesor malhumorado del colegio, he de decir que no la alcanza, y no porque no quiera, sino porque en PC le cuesta funcionar bien.

Cambio de década, cambio de perspectiva jugable

No vale sacar de la enfangada trinchera una saga que lleva una década sin dar señales de vida, al menos en lo que a nuevas entregas como tal se refiere. Por ello, lejos de replicar el mismo enfoque de RTS guiado por una campaña lineal, los canadienses adoptan para sí otros géneros en un cóctel casi perfecto de estrategia en tiempo real, táctica y a gran escala.

Dejadme que os explique, y es que la experiencia COH no ha sido "mancillada". Está presenta la misma campaña "clásica" enfrascada en largas misiones a completar y, en este caso, ambientada en África, más concretamente en Libia. La lucha y el constante tira y afloja de las tropas británico-estadounidenses y el poderoso Afrika Korps, hacen que COH3 coquetee con ser un documental bélico que rescata vivencias de lugareños libios durante la conquista nazi —sí, jugamos con los malos de la partida—. Nada que criticar en este aspecto. Es lo que puedes esperar de Company of Heroes.

Hasta ahí lo conocido, pero COH3 es más que eso, es una experiencia de guerra total con una campaña en Italia —la verdadera protagonista aquí— que mezcla estrategia a gran escala "a lo Total War", y combates RTS. De verdad, dejadme que os diga, que una vez hice clic en esta campaña, lo hice pensando que iba a ser "más de lo mismo", y acabé encandilado.

Relic conoce sus límites y Company of Heroes es una marca que vira a la épica del combate más que a la estrategia sesuda. No tiene la libertad de un Total War. El movimiento por "la bota de Europa" está limitado a la historia de conquista de las tropas guarnicionadas en el sur, y todo está encapsulado en el realismo bélico. Aun así, se nos deja libres para jugar en un amplio patio de recreo lleno de eventos aleatorios, ciudades a conquistar, otras que defender, y mucha, mucha estrategia por turnos.

El cambio a una experiencia de juego no lineal con una campaña que de verdad cobra vida frente a tus ojos es sublime

De nuevo, hay un límite. Un tope impuesto en el movimiento por el escenario. Sin embargo, el cambio a una experiencia de juego no lineal con una campaña que de verdad cobra vida frente a tus ojos es sublime. Parecen palabras que me he sacado de la chistera para acompañar un vago discurso, pero no. De hecho, como en el imaginario público el Desembarco de Normandía o la Defensa de Stalingrado ocupan un lugar preferente, el enfoque de COH3 es casi perfecto. Vivir un evento algo más alejado del radio "protagonista" de la guerra en el viejo continente, ofrece un grado más de implicación en una Italia que parece ajena a la sombra nazi.

Gráfica y mecánicamente tan clásico como moderno

Eso sí, COH3 no es solo la excusa para rescatar una saga clásica ahora que Age of Empires 4 ha triunfado, también hay cambios que atacan a lo estético y mecánico. La "Pausa Táctica", por ejemplo, es un cambio en las reglas del juego para la estrategia en tiempo real más clásica, algo imprescindible. En otros juegos, puedes pausar la experiencia. El mundo de juego en sí. Todo lo que te rodea para tener una visión general y ya. La Pausa Táctica, si bien es un parón en la acción vigente, supone algo así como "la mesa del comandante", perfecta para decidir el futuro inmediato de las unidades con hasta 8 movimientos o acciones a programar.

La "Pausa Táctica" es un cambio en las reglas del juego para la estrategia en tiempo real más clásica, algo imprescindible

Asimismo, la idea de seguir moviéndonos en PC con el ratón de forma exclusiva tiene tanto de clásico, "viejuno", como tradicional y bonito. En Total War, por ejemplo, el movimiento teclado+ratón es imprescindible para el buen desarrollo de la experiencia, sobre todo en combate. Aquí, Company of Heroes 3 sigue rehuyendo este periférico casi con miedo. Todo queda relegado al ratón, algo tan simple y directo que aunque en consolas se pueda replicar, forma parte de esa "tradición pecera".

Dicho esto, tengo la imperiosa necesidad de comentar que Relic es una bestia, una compañía loca por conseguir una fidelidad en el sonido y los efectos visuales que hacen sonrojar a cualquiera de la competencia. Hablamos de un nivel propio de cualquier shooter AAA que traspasa el campo de batalla y permea incluso en el mapa estratégico, algo, por norma general, mucho más soso. Si tuviera que aventurarme a las comparativas, la calidad es propia del mejor Battlefield, consiguiendo que COH3 sea uno de esos proyectos que desean con tanto ahínco ser degustados con los ojos, que enamora.

Rendimiento en PC algo sufrido

Dicho esto, quiero acabar aquí de sopetón con las alabanzas. La experiencia de Company of Heroes 3 es algo dolorosa, por muy bonita que sea. Es cierto, es preciosa, pero dura con nuestro PC; y es que jugar en calidades altas supone una tortura para nuestros pobres fotogramas. No he conseguido, en las 2 semanas que he tenido el juego, que el framerate deje sus inconsistencias a un lado para deleitarme de verdad con la experiencia de juego.

Si bien a día 20 de febrero el juego ha recibido una actualización que mejora la situación vista hasta ahora, la carga de la GPU sigue siendo notoria

No hay DLSS o FSR, al menos en la versión que hemos podido probar previa al estreno. Si bien a día 20 de febrero el juego ha recibido una actualización que mejora la situación vista hasta ahora, la carga de la GPU sigue siendo notoria. Este problema se convierte en una bola de demolición de sistemas algo más comedidos. Con una RTX 3060 Ti, y superando ampliamente los requisitos técnicos, hablamos de un hueso duro de roer que no deja en paz nuestra tarjeta gráfica y la usa al 99% de su capacidad. El mapa del mundo, por ejemplo, sigue dando el peor resultado con bajones de 40 FPS en los peores momentos.

Tampoco hay mucho que toquetear, y es que apenas tenemos 6 opciones gráficas —muy básicas, encima— que van desde la calidad de imagen, física o sombras; hasta el detalle de las texturas, geometría, y acaba en el Antialiasing. Por ello, os quiero adelantar una serie de detalles en base a la experiencia:

  • La opción de Calidad de la Física es una devoradora de FPS.
  • La media de consumo de RAM es de 12 GB a una resolución 1440p.
  • No hay tanta diferencia entre los segmentos más altos de los ajustes gráficos.
  • Recomiendo su instalación en un SSD, porque los tiempos de carga en un HDD superan ampliamente los 3 minutos de espera.
  • Mover la cámara y acercarla al suelo reduce los FPS sobremanera porque debe cargar toda la zona circundante.

Esto es ciertamente preocupante. Cuando al comienzo he mencionado que Relic nació con el PC en mente, me refiero a que de los canadienses te esperas una versión a la altura de la plataforma. COH3 llegará a consolas, pero no lo hace de lanzamiento. Me animé a pensar que la versión nativa sería esta que estamos comentando, pero he dado con la elección equivocada.

Conclusión

De verdad que no tengo suficientes manos para aplaudir el trabajo de los canadienses, pero eso no implica que no le tire de las orejas; bastante incluso, porque es la experiencia de PC más sufrida en mucho tiempo. Si os queréis quedar con lo positivo, os aseguro que desde Total War: Warhammer 2especialmente aquel Mortal Empires que tantas horas me quitó—, ningún juego ha hecho que me quede hasta las tantas de la madrugada sin atender al reloj.

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