Alder Lake tiene un rendimiento sobresaliente, pero mi experiencia es tan mala que no lo puedo recomendar por el momento

Han pasado nada menos que 5 meses desde el lanzamiento de Alder Lake. La duodécima generación de Intel se preveía como un estreno por todo lo alto capaz de competir en precio y rendimiento con los procesadores más eficientes y de bajo costo de AMD, sin dejar de lado la gama más alta de CPU para el jugador o usuario más dedicado.

No obstante, la situación en su lanzamiento fue difícil con problemas de compatibilidad con Denuvo, un precio abusivo en sus componentes y estabilidad con Windows 11 cuestionable. Es por ello por lo que lo mejor fue esperar a una situación algo más favorable para lanzarme a actualizar a Alder Lake y, aunque no estoy descontento con su rendimiento, su actualización ha sido un quebradero de cabeza.

Me decanté por una RTX 3060 Ti acompañado por un i5 12400F y, para que veáis a lo que me refiero, no he podido completar el montaje del ordenador en un mes, desde finales de febrero que lo compre a finales de este marzo. ¿A qué se debe esto? Lo cierto es que cuando me decanté por Alder Lake en lugar de la Zen 3 de AMD asumí que las placas base iban a estar muy limitadas debido a su novedad y a la situación actual en el precio de los componentes. El problema viene cuando la mayor parte de las Z690 no se han lanzado hasta este año 2022, con un precio elevado y un stock muy limitado.

La opción más rentable, dentro del sobreprecio, es la B660. Os las recomiendo, no tengo ninguna queja con una MSI Mortar B660, pero si las encontráis a buen precio, habréis hallado oro. Los modelos M, los más asequibles, se encuentran a día de hoy cercanos a los 150 euros, con motherboards fabricadas por Gigabyte rozando los 200. El sobreprecio de las GPU actual, que 3DCenter adelanta estar agotándose de cara a abril de este año tras nada menos que 15 meses de subida casi constante, me curó de espanto de cara a las motherboard. No había mayor opción que pasar por el aro y pagar por un precio elevado para conseguir una placa MSI Mortar que no debía superar los 170 euros.

Con Alder Lake al final hay que pasar por el aro y asumir un sobreprecio que no debería existir

Esta fue la primera barrera a superar, una muy complicada para el usuario ajeno a estos precios que coloca a Alder Lake en un lugar casi prohibitivo. Sin embargo, la situación no ha dejado de empeorar hasta estas fechas. La forma alargada, casi rectangular, de los procesadores Alder Lake hace que los disipadores LGA 1151 o LGA 1200 no sean compatibles con LGA 1700 —el socket que monta esta nueva generación—, por lo que aquí comenzó la segunda guerra. Os adelanto que, de cara a este año, la mayor parte de firmas de disipadores actualizarán sus modelos con kits de actualización, pero los que no, se ofrecen de forma "gratuita".

Las comillas no han sido un error. Pagar un céntimo por un paquete de actualización Cooler Master no me es problema, pero la compañía taiwanesa cobra nada menos que 27 euros por su transporte. Si estáis en mi misma situación, o buscáis actualizar en breve a Alder Lake —con lo que inevitablemente pasaréis por mi caso—, el mejor consejo que puedo dar es tener paciencia. El problema es que el stock no se ha renovado de cara a Alder Lake y muchas tiendas de terceros aún están deshaciéndose del stock de finales del pasado año.

Esto se traduce en una ruleta rusa. ¿Esperar a que llegue el disipador o la refrigeración líquida para comprobar si tiene un kit dentro, o actualizar? Yo me decanté por lo primero, en hasta dos ocasiones, y fue la peor idea. Un mes funcionando con el ventilador de stock de Alder Lake es caótico, con temperaturas altas, reinicios de Windows y un sonido demencial —aunque parece que se puede mejorar con un solo trozo de papel— mientras me encontraba a la espera de un kit Corsair que llegó 20 días después.

Todo esto no es para disuadiros de la compra de un Alder Lake porque, al menos en rendimiento, estoy sorprendido con la duodécima generación de Intel. En videojuegos, por lo que estamos casi todos aquí, el i5 12400F es una pequeña bestia aún sacrificando su gráfica integrada. Juegos como Dying Light 2 o Elden Ring por encima de los 60 FPS —en el caso del RPG de FromSoftware es lo máximo a lo que llega, aunque se puede eliminar con mods—, pero un salto de generación tan complicado, con AM4 siendo un fuerte contrincante, es difícil de recomendar.

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